viernes, 19 de junio de 2015

Después de Duhalde y Massa, ahora se cae Randazzo: ¿Das Neves destruye todo lo que toca?

Después de sacarse una foto con Das Neves, Florencio Randazzo tuvo que resignar su precandidatura presidencial. El caudillo del ChuSoTo ya estuvo con Duhalde y con Massa, que también se cayeron a pedazos. ¿Das Neves es mufa o simplemente tiene serios problemas a la hora de elegir compañeros de ruta?

Una sombría maldición parece perseguir a Mario Das Neves, que indefectiblemente ve destruirse todo lo que toca. Ahora Florencio Randazzo, el precandidato del Frente para la Victoria que vino hasta Chubut para sacarse una foto con el líder chusotista, declinó sus aspiraciones presidenciales.
La de Randazzo no fue la primera carrera presidencial que contó con la adhesión del cacique del ChuSoTo, ni la primera en terminar en la banquina. De hecho, Das Neves ya se cargó a tres promisorios candidatos a presidente (sin contar, claro, su propia aventura).
Hagamos un poco de historia. Luego de firmar la cuestionada renovación del contrato con PAE y durante su segundo mandato, Das Neves creyó que todos los argentinos merecían vivir bajo su “Modelo Chubut” (simpático slogan que escondía bajo la alfombra el nombramiento crónico de familiares en cargos públicos, los manejos poco claros de los fondos, la persecución y el apriete sistemáticos). Entonces se lanzó a una campaña presidencial que muchos dicen que fue financiada con recursos de la provincia y dinero mal habido proveniente de la mencionada renegociación petrolera.
Pese a los millones invertidos en esa campaña, que incluyó el genial “80% abogado…” urdido por su inefable hija Mariví, Das Neves no logró mover el amperímetro, por lo que optó por plegarse como vice de Eduardo Duhalde.
En octubre de 2011 las urnas dieron un contundente mensaje y pusieron las aspiraciones de Das Neves en su justo lugar. El Frente Popular, con la fórmula Duhalde-Das Neves, quedó en quinto puesto a nivel nacional, con el 5,86% de los votos; mientras que en Chubut salió segundo cómodo, con apenas el 16,43% de los sufragios.
Sin embargo, este rotundo fracaso no hizo mella en el espíritu combativo del lonko chusotista, que pronto encontró otro aspirante a sentarse en el Sillón de Rivadavia bajo el cual cobijarse. Se trataba de Sergio Massa, el joven ex ucedeísta que allá por 2013 prometía comerse los chicos crudos.
Esta historia es más reciente y, por ende, más conocida. De aquella joven promesa tigrense poco queda, y si hoy ocupa algún espacio en la agenda política es porque muchos se preguntan cuándo se bajará de la carrera presidencial.
De aquel amor entre Das Neves y Massa nada quedó, ni siquiera cenizas. Entonces llegó el turno de Randazzo, con el final que todos conocemos.
Con esta trayectoria a cuestas, no son pocos los que se preguntan qué tiene Das Neves que todo lo destruye. Casi como un mítico Rey Midas, que tenía el poder de transformar en oro todo lo que tocaba, pero al revés. O si, como se dice en estos pagos, el mandamás de los chusotistas es “piedra”, “mufa” o “yeta”.
Los menos supersticiosos afirman, en cambio, que a Das Neves lo aqueja una aguda carencia de olfato político para construir un proyecto más allá de sí mismo y de su familia, lo cual lo lleva a tomar decisiones erróneas todo el tiempo. Como si fuera Susana Giménez (la misma a la que trasladaba en los aviones oficiales de la provincia) a la hora de elegir marido.
Cualquiera sea el motivo, hay una realidad evidente: Das Neves se está quedando cada vez más solo, y a la hora de armar sus listas tiene que apelar a los conocidos y parientes de siempre y a osados aventureros sin ningún tipo de experiencia. Quizás algunos de ellos, en vista de los antecedentes, se estén cuestionando ahora mismo qué hacen metidos en el ChuSoTo. Otros llevarán una cabeza de ajo en el bolsillo y se tocarán el testículo izquierdo cada vez que alguien mencione a Das Neves.

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